Análisis Fez | Juegos indie | PS4, PS Vita, Xbox360


Puntuación: 9

FEZ, el famoso juego de Phil Fish llevaba tiempo en nuestras Xbox 360. Ahora acaba de llegar a nuestras PS Vita y PS4, por eso es momento de volveros a traer su análisis.

Si algo ha caracterizado siempre a los videojuegos ha sido la sorpresa, la sensación de situarnos ante un mundo que se sale de las físicas y la lógica de la realidad. Situarnos ante un mundo digital como únicos protagonistas y desenvolvernos por él ha sido siempre la gran aventura del videojuego.

Desde hace años está sensación de sorpresa se ha ido perdiendo, el uso continuo del videojuego nos ha llevado a una monotonía acusada por la falta de sorpresa y el abuso de temáticas similares, por supuesto el mal uso de los tutoriales también ha ayudado a esta sensación de linealidad instructiva. Pues olvidaros de esta monotonía porque ha llegado FEZ, cuando llegamos a su primer mundo serio nos damos cuenta que estamos ante un enorme reloj, bueno, mejor dicho, dentro de la maquinaria de un inmenso reloj, el juego es un engranaje perfecto que hay que saber montar y desmontar,  es un enorme cubo de Rubik de color, luz y sonido, FEZ es único y nos hace únicos cuando lo jugamos.
El videojuego es uno de los artes más completos, complejos y polifacéticos que existen. Tiene el privilegio y la suerte de poder conjugar las diferentes disciplinas artísticas para crearse a si mismo, el videojuego tiene el don de no ser solo contemplado, tiene la suerte de romper la cuarta pared e incluso la quinta, es el único arte que puede entrar en contacto directo con el espectador, incluso más allá de los sentidos.

Además también tiene la gran suerte de ser un arte abstracto, lo que aumenta la variedad de registros y posibilidades al igual que la música, la escultura o la pintura, el videojuego no necesita modelos, no necesita formas definidas, no necesita a la naturelaza existente para existir, puede fluir de la nada o del todo de mutua voluntad. En cambio por desgracia el mismo se ha autoimpuesto unos límites, el videojuego ha abandonado la abstracción para tender al realismo, el avance técnico ha ido en perjuicio de la creatividad, no por culpa de él, sino a causa de las manos que lo usan.
A partir de aquí quiero hacer un alto en el camino para mostrar FEZ en movimiento, este vídeo es de obligado visionado para poder comprender el juego en su magnitud, no es un juego para contar, es un juego para contemplar. Maximicen pantalla, pongan 720p, denle volumen al equipo, pulsen play y entren en el mundo de FEZ.

Es en este punto donde me entra la duda de si dejar de hablar o hacer el ridículo intentando hablar sobre la obra de Phil Fish. Por lo tanto solo comentaré que cuando uno descubre y prueba FEZ, la fé hacia el videojuego hace acto de presencia, volvemos a los orígenes del mismo, volvemos a la creatividad y a la sorpresa, reaparece el efecto hipnótico del color, del sonido y movimiento, la creación de un espacio virtual que te aspira hacia su centro gravitatorio, un centro desde donde nace la obra hacia un infinito de sorpresas de luz y de matices. Un mundo cubista y rotatorio ilimitado que nos envuelve y nos atrapa, haciéndonos sentir dentro de sí mismo.

Como se intuye en el ví­deo, el juego de Phil Fish parte jugablemente desde la idea del plataformas, los puzzles y la orientación espacial. Pero la grandeza de la propuesta reside en que gracias a su mundo circular el juego se convierte por derecho propio en una enorme aventura, podemos avanzar en cualquier dirección de plano, pero el plano puede ser rotado en cualquier punto cardinal, además podemos entrar en estancias para encontar objetos que nos posibiliten el avance, estas estancias forman un nuevo mundo interior rotatorio, por lo que la dimensión del entramado es impresionante y se convierte en una especie de Matrioska dimensional que nos enmudecerá.
Lo grande del proyecto, es que estamos ante una obra independiente, realizada casi exclusivamente por una única persona a lo largo de 5 años, lo cual limita la dimensión del universo de FEZ, pero desde luego va a sentar las bases para la creación de un mundo infinito, una especie de mundo dimensional donde partiremos de un punto al que será prácticamente imposible volver, una especie de cubo de Rubik vivo por el que moverse, un Cube a lo Vicenzo Natali lleno de color, de vida, de arte, de ingenio y de sorpresa, un juego realmente fascinante.

Otro aspecto importante de FEZ es la complejidad de su simplicidad, es decir, que con un simple botón para saltar y otro para girar la cámara, el juego es capaz de complicarnos la travesía gracias a la estructura  de sus mapas, al principio tenemos la sensación de estar ante un juego sencillo, donde morir es difícil y si ocurre no importa, porque volvemos al sitio desde el que morimos para volver a empezar, por lo tanto en la obra de Fish la muerte no tiene valor, porque lo que importa es la vida, el momento que disfrutamos ante un juego que pasa de sus preciosos cielos azules a sus bucólicos rojizos en menos de 5 minutos, el tiempo, el paso de él y su fin no nos importa, dentro de FEZ salimos de la realidad habitual para meternos en una particular, abandonamos la monotonía para entrar en la sorpresa.

Super Mario Bros creó las base del plataformas, Super Mario World las perfeccionó, Mario 64 le dió la dimensionalidad y FEZ los ha juntado en un solo título, creando un plataformas genial que bebe de todos ellos, pero que al mismo tiempo es único en si mismo. Los 3 juegos de Nintendo son juegos de 10, y FEZ no es ni mejor ni peor, es simplemente igual de bueno, es decir es un juego de 10.
Para finalizar, mencionar que Phil Fish en una reciente entrevista hablaba de las fuentes de inspiración del juego mencionando como primera fuente el diseño por sustracción ideado por Fumito Ueda para su videojuego ICO, como segunda fuente el citado Mario, como tercera la saga  Zelda y como cuarta la obra de Miyazaki, creo que con esos 4 nombres en los que inspirarse ya está todo dicho, o casi, con una quinta fuente como Journey, la obra de Fish podría haber alcanzado el techo máximo de los juegos descargables en solitario, ahora no le queda más remedio que compartirlo con Journey, la obra de Jenova Chen.