Análisis TxK | Juegos indie para PS Vita


Puntuación: 8.5

La pequeña Sony estaba dada por muerta, la falta de grandes títulos triple A, hacían presagiar lo peor para una consola de acabado perfecto. Por suerte el sector indie ha puesto los ojos en estas impresionante pantalla Oled, y cada día nos ofrecen una nueva joya para hacernos disfrutar.


Jeff Minter tiene dos vertientes, una como desarrollador de lo que podemos llamar una obra muy personal, y otra la de colaborador de la revista Edge. De la primera sólo podemos decir elogios, de la segunda sólo podemos recordar una series de capítulos del pasado que nos hacen sonreír de manera un poco perversa (quien no sepa de que hablo que investigue por la red).

Ahora ciñéndonos a lo que nos interesa a nosotros, su obra como desarrollador independiente, vamos a hablar sobre TxK, esta pequeña pieza que sale para la consola de Sony, y que sólo en ella y con esa pantalla, podemos apreciar el impresionante espectáculo de color, líneas y sonido que Minter nos propone.
Tras Tempest y Space Giraffe, nos llega su nuevo shooter de estilo “neo-retro”, o lo que es lo mismo, un arcade vectorial ochentero, que aprovecha las posibilidades del hardware gráfico actual. Para dar más pistas recordar “Geometry Wars”, “Rez” o Child of Eden".



La mecánica del juego consiste en eliminar a los enemigos que aparecen en el fondo del tubo vectorial, lo más rápido posible, evitando tanto sus disparos como a ellos mismos que avanzan hacia nosotros. Nos moveremos en diferentes circuitos geométricos, que van cambiando su forma fase a fase (cilindros, cubos, laminas, forma de W, …)

Pero tranquilos porque graficos, jugabilidad y banda sonora son los pilares de esta obra.  Los primeros por su espectáculo retro de color y fuegos artificiales; lo segundo por la simpleza pero efectividad de sus 100 niveles a superar con tres modos de juego: ‘Pure Mode’ (un modo historia al uso, es decir del nivel 1 al 100), ‘Survival’ (dos vidas únicamente, sin bonus, sin vidas extras, hasta lo que logres aguantar) y el ‘Classic Mode’ (empiezas desde el nivel que quieras, que ya lo hayas superado previamente en el Pure Mode). El tercero y final por su marcada tendencia electrónica que se complementan a la perfección con la mecánica del juego.

Así que ya sabéis, un juego asequible (apenas 6 €), divertido, sorprendente y perfecto para vuestro portátil. Por cierto, si a alguien le ha recordado a una continuación de Tempest, lo es, simplemente que por temas de derecho no se le pudo llamar así.