Muerte, censura, videojuegos y neuronas añiles


El 8º sello | Artículo de opinión

Desde los inicios del arte videográfico, este ha estado vinculado siempre al mundo infantil, videojuegos y niños han sido una pareja inseparable para la entelequia mundial, en la actualidad hay países como Alemania o Australia donde la censura no deja llegar una gran cantidad de juegos violentos, y sólo ellos sabrán porqué.



Podríamos pensar que es porque el videojuego teóricamente estuvo y está pensado para un público infantil, para esas personas que apenas han comenzado el discurrir de la vida, pero entonces, si realmente ese es su origen y cometido, ¿por qué esa obsesión tan palpable y continua por la muerte? Desde pequeños el videojuego tiene una única presencia y lectura, la presencia es la Parca, la lectura, evitarla. Si Ingmar Bergman nos mostraba una bonita partida de ajedrez contra la muerte en El Séptimo Sello, el videojuego ha estado mostrándonos miles de partidas contra ella desde su nacimiento. Mario podía haberse roto una pierna cada vez que se caía, haber pasado por quirófano y rehabilitación en microsegundos y haber vuelto a empezar a recorrer de nuevo el nivel, pero no, el pobre Mario ha fallecido trillones de veces a lo largo de la historia. Los integrantes de la nave Galaxian morían cada vez que su nave explotaba por un rayo enemigo, nunca sabremos cuánta gente había en su interior ni cuantos parientes habrán estado de duelo, pero seguro que muchos. De Pacman alias Comecocos apenas conocemos rasgos de su anatomía, no conocemos su estructura ósea, ni su grupo sanguíneo, pero tenemos clara una cosa, que es mortal como cualquier otro héroe del videojuego.

Muerte, muerte y muerte, esto es lo que el ocio electrónico "infantil" nos lleva mostrando desde su existencia, en cambio nuestros jóvenes no van vestidos de negro, ni palidecen ante la vida, bueno los "emos" sí, pero esa es otra historia, nuestros jóvenes saben perfectamente qué es un videojuego, qué es ficción y qué realidad, algo que muchos educadores y mentes pensantes del mundo no parecen entender.

Personalmente he jugado muchos juegos violentos en mi vida, pero no creo que ninguno me desate el temor y el desasosiego de por ejemplo El Grito de Munch, o Los Fusilamientos del 3 de Mayo de Goya, en cambio éstos si pueden ser apreciados por cualquiera,  a cualquier edad, Gears of War no. En fin, otro día tocaremos el tema de la muerte y los videojuegos de una forma mucho más seria y profunda, personalmente no estoy de acuerdo con la obsesión y vinculación que estos tienen con la acción de finiquitar, aniquilar, exterminar, en definitiva, matar. Pero mucho menos estoy de acuerdo con la forma que algunos de nuestros 'mayores' toman decisiones sobre él.

La palabra censura es demasiado antipática para nuestra generación, pero a veces pienso que en vez que incultos dirigentes nos censuren el videojuego, ¿por qué no censuramos nosotros a ellos?, si no entienden que aunque Mario muera en las fauces de Bowser jamás dejará de volver a correr y saltar otra vez, nunca entenderán que aunque Marcus y su motosierra inunden nuestros paneles de píxeles rojos, éstos a nuestros ojos siempre seguirán siendo pequeños píxeles rojos, mucho más rojos, vivos e ilustrativos que sus pequeñas neuronas añiles, y si alquién asocia colores con algo, que no lo haga con siglas,  que lo haga con  idelogías.

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GAME OVER

Muerte, censura, videojuegos y neuronas añiles