Análisis Child of light | Indies Triple A | PC, PS4, One, Wii U


Puntuación: 8

Lo primero que tenemos que decir antes de nada es que adoptar a este juego como un indie game es algo que debemos coger con pinzas. Ubi gracias a la fuerza actual del juego independiente ha vendido este producto como tal, pero sinceramente, creemos que de indie quizás tiene muy poquito. Aún así, para eso hemos creado una sección llamada Indies Triple A y así poder introducir esos proyectos que se nos venden de una forma pero se producen de otra. Ahora vayamos con el análisis de este mainstraim disfrazado de indie game.

Travestismo es la palabra que mejor define Child of light, ya que como hemos dicho estamos ante un mainstream disfrazado de indie games y además ante una obra occidental, totalmente travestida de oriental. Eso sí, este travestido es una preciosidad visual.

LIENZO INTERACTIVO

El UbiArt Framework es uno de esos motores gráficos que deberían ser ofrecidos de forma gratuita por ley, ya que cada trabajo salido de este motor, es una maravilla de una plasticidad pocas veces vista. En este caso está maravilla viene en forma de RPG japonés de los 90.

Lo primero que llama la atención de la obra de Ubi es su apartado técnico y artístico. El color, las animaciones e incluso la composición con influencias pictóricas, dotan al juego de una personalidad única que hace que la simple inquietud por querer ver más, sea más que suficiente para disfrutar del juego.
El juego muestra una inspiración palpable en los estilos orientales Ukiyo-e y la escuela Kano, pero quizás sea en la literatura infantil contemporánea más concretamente en los lienzos de Barbara Bargiggia, donde el equipo artístico de Ubi, ha encontrado una mayor inspiración.

Ilustración de Barbara Bargiggia

Por suerte y además de su preciosismo visual, Child of Light también es un entretenido juego de rol y aventura en el que luchamos en combates por turnos mientras además resolvemos algunos puzles y superamos secciones plataformeras, en un desarrollo muy variado y ameno, que mezcla rol japonés con toques aventureros.

La historia nos cuenta cómo la joven Aurora, la hija del duque de Austria en 1895, enferma gravemente, pero en lugar de morir, despierta en el mágico mundo de Lemuria. En este la malvada Reina de la Oscuridad ha robado el Sol, la Luna y las estrellas, y nosotros tendremos que recuperarlos para erradicar la oscuridad y así poder volver a casa.



Tras ese argumento sobre la superación, nos encontramos con un juego donde la exploración de los escenarios es la clave de la diversión. Lo que a priori parece un mundo limitado a causa de nuestros escasos movimientos, se derrumba de un plumazo al adquirir la posibilidad de volar, y de este modo explorar de forma libre un vasto mundo 2D donde la verticalidad supera a lo habitual en este tipo de juegos.
En estos escenarios vemos a los enemigos, y si entramos en contacto con ellos se inicia el combate. Tenemos los típicos comandos de atacar, defendernos, lanzar magias y usar ítems, siendo el elemento principal de las batallas el medidor de turnos, una barra que indica el momento en el que van a actuar tanto los enemigos como nosotros. Lo que lo dota de una estrategia particular y muy interesante.
Otro detalle a destacar es la implementación de una especie de modo cooperativo que vendrá a través de Igniculus, nuestra luciérnaga acompañante, la cual podrá ser controlada por otro jugador con un segundo mando. Su función durante la exploración es interactuar con el escenario y encontrar y recoger esferas de colores, que nos hacen recuperar vida y los puntos de magia, y paralizar a los enemigos, lo que nos permite pasar de largo si no queremos combatir. Solucionar algunos puzles también será función de esta coqueta acompañante, además de cómo no, ser parte activa de los combates.



Otro aspecto clásico que aquí no falta es el árbol de mejoras, el cual servirá para evolucionar a todo el equipo, ya que no viajaremos solos, sino que a modo de Final Fantasy, tendremos un grupo pintoresco y ecléctico de héroes para ir usando a nuestro gusto. Aunque eso sí, únicamente de forma dual durante los combates.
La originalidad viene dado mediante la equipación, la cual sale de la tónica habitual de colocar únicamente cada nueva armas o escudo conseguido, para enfrentarnos así a un sistema gobernado por unas piedras llamadas oculis, las cuales otorgarán poderes elementales a nuestras armas y armaduras, dotando así de estrategia y profundidad a la acción de equipaje. 

Por lo tanto estamos ante un juego más que notable donde el arte se convierte en pieza principal de la obra y no sólo por su diseño artístico, sino también por su narrativa, la cual se nos muestra a modo de texto versado. A esto le sumamos un banda sonora preciosa, una resolución de 1080p en las consolas mayores y PC, la tasa de refresco de 60 imágenes que lleva el UbiArt framework y una duración de entre 10 y 15 horas, y hace que tengamos un mundo lleno de secretos, deseos, ilusiones, alegría, color y sobre todo...Arte, mucho Arte.


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