Gaurodan | Indie in Spain | PC, Linux, Ouya


El Godzilla canario

Hace tiempo que quería hablar de este juego, ya que creo que es la primera trama en un videojuego que la ubican en plenas islas Canarias y, concretamente, cerca del precioso Teide.


A ver, vamos a ponernos en situación. Locomalito, para el que no lo sepa, es un autor de videojuegos que realiza juegos tradicionales de toda la vida, como si habláramos de los 8 y 16 bits, pero completamente nuevos y por amor al arte, es decir, juego directos y rápidos lanzados de manera gratuita (aunque se aceptan donaciones, y todo aquel que disfrute de sus juegos debería aportar un mínimo, hacer un juego lleva su tiempo y trabajo).

Y así lo explica él mismo en su web:
Hace tiempo que se olvidó la leyenda de Gaurodan, el pájaro del trueno, y su lucha contra Guayota, la bestia de fuego. Pero ahora, los humanos han encontrado el huevo de Guayota en el Monte Teide, y ya es sólo cuestión de tiempo que Gaurodan baje de los cielos para luchar contra la bestia y castigar a los hombres por despertar a su antiguo enemigo.
Vuela como Gaurodan, sobrevolando isla por isla para destruir ciudades y criaturas colosales a tu paso en este shmup frenético, diseñado para los amantes de los juegos clásicos que requieren habilidad.
Necesitarás un poco de aprendizaje para jugar a este juego, porque los controles no son los usuales: tienes un botón para disparar aire-are y otro para aire-tierra, además, no podrás parar de moverte en mitad del cielo. Gaurodan bebe de títulos clásicos como Defender, Choplifter o Sky Kid, y tiene un estilo similar al de otros arcades como Commando, Gyrodine o 1942.

Poco más que añadir, salvo que un servidor está viciadísimo. Si estáis interesados en este excelente autor, en su forma de trabajar o su filosofía a la hora de llevar un proyecto, creador de maravillas como Maldita Castilla, podréis acceder a su página aquí. Si por el contrario, queréis ir directamente al juego del que hablamos en esta entrada, id aqui (¡y aportad unos eurillos!).

Grande, muy grande. Y ante todo, humilde.

Escrito por Gwynplaine Thor