Análisis The Last Tinker: City of Colors | PS4, PC, Mac, Linux, | Indies Triple A


Puntuación: 7.6

Hubo un antes y un después en el mundo de las plataformas desde la salida del que posiblemente sea el mejor videojuego de la historia. Hablamos de Mario 64.

Tras la obra cumbre de Shigeru Miyamoto para Nintendo, el clásico género de las plataformas abrazó la tridimensionalidad como nadie hasta la fecha. La exploración espacial gracias a la vista en tercera persona supuso el mayor paso evolutivo de la industria hasta la fecha, y los mundos de color de Mario 64 el mayor icono referencial del juego electrónico.

Ahora Mimimi Productions quiere homenajear desde el sector indie, una época y una forma de entender este arte. Su homenaje viene en nombre de The Last Tinker: City of Colors, y los títulos servidos de inspiración los clásicos Jack & Daxter y Banjo Kazooie.



Empezaremos destacando la ambientación y el estilo artístico elegido. La saturación de colores, el diseño de sombras y la paleta elegida nos dejan claro que estamos ante un cuento animado e interactivo. El mundo en que se ambienta el juego como hemos dicho está lleno de color, pero existen zonas en las que seremos nosotros quienes llevemos la policromía a cada rincón. Estos colores además son característicos de los diversos seres que lo habitan, y en función del tono predominante se dividen en grupos que llegan a ser rivales entre sí. Los más agresivos, como es normal aparecerán en rojo. Los más profundos en azul, y así sucesivamente con los diferentes colores primarios. 
De este modo el sector indie deja claro que siempre le gusta aportar un poco más, una dosis disfrazada de crítica social muy bien representada por los colores étnicos y sociales de los personajes de The Last Tinker.

Además el juego de hoy abraza muy bien la multiculturalidad de géneros, coqueteando de forma magistral con cantidad de ellos. Las citadas plataformas, los puzles, la lucha y más sorpresas que no queremos desvelar, serán nuestros compañeros de viaje en una aventura que dura entre las 8 y 9 horas.
Por desgracia no todo es perfecto y este juego posee algunas pequeñas carencias o retrocesos que vienen en su sistema de control, ya que se hace prácticamente obligatorio usar un gamepad de calidad y aún así, su control no puede compararse a la de obra citada del artista Miyamoto. The Last Tinker se deja jugar con un buen gamepad, pero es un lastre que sea superado en este aspecto por un título que data del año 1996.

De este modo nos encontramos ante una buena y muy interesante aventura "infantil", que destacada en su jugabilidad y planteamiento visual, pero que se ve mermada en su control y en su demasía inspiración en el Jack & Daxter de Naughty y el Banjo de Rare.
Ahora llega la versión de PS4, quien mejora levemente el tema del control.