Análisis Gods Will Be Watching | Indie in Spain | PC


Puntuación: 8.5

El movimiento indie en España es fuerte. Como siempre decimos, las raíces genéticas del videojuego de los 80 siguen inyectadas en nuestros creadores, y sólo ha faltado un poco de movimiento y oportunidad para que estas raíces broten y salgan los talentos a la luz.


De entre todos los grandes títulos de este 2014, hay uno que brilla con luz propia, y estamos a unos pocos días de disfrutarlo.
Gods Will Be Watching no es un juego cualquiera, es un juego de esos que se ponen ante ti con ojos desafiantes. Desde su inicio la obra se presenta muda, inerte y acechadora. No hay guías, ni pistas, ni te da la mano. El juego no está para educar, sino para que el jugador aprenda su camino. Los profes de colegio dejan paso al instructor militar, y el juego da por hecho que está ante un jugador manido y experto al que no debe enseñar las bases. Y por eso simplemente por eso, Gods Will Be Watching va a ponerte en la diatriba más puta que nunca hayas conocido.


El juego ya te indica antes de cada una de las fases que el resultado ideal se consigue logrando que no haya víctimas. Pero para conseguir que el jugador se implique emocionalmente, es necesario que exista un vínculo con los personajes, un vínculo que se va a trazar a lo largo de las diferentes misiones que tiene el juego. Y aunque aparente ser un juego sencillo —no hay que olvidar que cada fase es un único escenario en el que tenemos que tomar todas las decisiones—, cada misión está llena de situaciones que derrumbarán a modo de castillo de naipes, las cómodas bases del videojuego actual.
Hasta ahora el videojuego nos lo había puesto fácil. Nuestra única misión era derrotar a un enemigo común en forma de ¿dinosaurio tortuga? verde llamado Bowser. A veces cambiaba de nombre o de forma y nuestro personaje heroico pasaba de llamarse Mario a Marcus, Gordon o Nathan, pero la esencia era igual de sencilla: nosotros éramos el bien y había que derrotar al mal.
Los egoísmos, los sentimientos, los principios o la débil barrera que a veces separa lo humano de lo inhumano, nunca se interponía entre nosotros y las hordas de malosos que se empeñaban en raptar a nuestra cursi princesita (machismo sí, pero nosotros no lo inventamos, ya venía de serie)



Pero un día llegó un extraño tipo llamado Lucas Pope y nos puso como jefe de aduana. Desde ese no muy lejano día, todo cambió.
Y de este cambio se aprovechan Desconstructeam, para coger parte de la esencia de Paper, Please y elevarla a un nivel superior en todos sus aspectos.
Gods Will Be Watching llega para hacernos ver lo difícil que es la vida de un líder, llega para hacernos ver lo difícil que es dejar el arma para usar el cerebro, llega para hacer ver a los jóvenes españoles que se puede y llega sobre todo para sorprender e innovar.
Por eso no queremos desvelar un ápice de los seis episodios de un juego con vestimenta de aventura gráfica, con esencia de juego por turnos y con corazón de tragedia dramática. Pero si queremos pregonar que es una joya de compra obligada, uno de los juegos más interesantes de 2014, y ante todo, uno de esos juegos que construye pilares y estructuras de lo que debe ser la narrativa en el videojuego.
Un juego que no necesita mirar al cien, para dejar claro que un videojuego bien diseñado, puede ser más envolvente que cualquier obra filmica.



No todo son ideas brillantes en Gods Will Be Watching. Uno de sus mayores lastres es la falta de dinamismo que se percibe en algunas de las misiones, un hecho que se agudiza en capítulos donde las opciones a nuestro alcance son muy escasas. También el ensayo y error lastra un poco de emoción. Y la escasez de escenarios provoca una sensación de quedarnos falto de ambientación visual. Pero estos tres puntos es simplemente un anécdota en una obra simplemente colosal.