Narrativa y videojuego: Superando al 7° arte | Fountain vs The Fountain


Aronofski vs Cavanagh

¿Es posible qué un pequeño retazo independiente sea más claro, directo y explícito en su idea que una megaproducción de cine norteamericana? Fountain nos dice que si.

Durante años el videojuego ha buscado alcanzar el estatus de arte mayor que hace décadas el cine consiguió. Los desarrolladores siempre han tenido un ojo puesto en el 7° arte en lo que a narrativa se refiere (véase Beyond two souls). Tras años de intentar copiar ideas y de abandonar las raíces de su propia existencia, ha llegado Terry Cavanagh para demostrar que el videojuego es capaz de narrar y contar una idea de igual manera que el resto de artes conocidas. Para ello nos ha dejado The Fountain. Pasemos a explicarlo...



La película The Fountain (La fuente de la vida) de Darren Aronofski y el videojuego Fountain de Terry Cavanagh, nos cuentan de base la misma historia bajo dos fachadas muy distintas ¿quién lo hace mejor?

Darren Aronofski nos propuso hace años una obra donde poder reflexionar sobre la muerte (y sobre la vida claro está). Con el amor como único sentido de vida, Hugh Jackman se negaba a perder a su amada Rachel Weisz en los confines de la no existencia. Ahora (hace unos pocos meses), Terry Cavanagh nos propone el mismo planteamiento en 'Fountain', un videojuego conceptual donde la muerte es inevitable y, donde partimos con un único fin, sobrevivir el mayor tiempo para conocer lo máximo posible.

La película de Aronofski rompía la corteza narrativa de la obra para indagar en los confines del pensamiento existencial. El amor parecía ser el vehículo por el que existimos y lo único que nos hace agarrarnos a nuestra efímera vida. En cambio la obra de Terry plantea lo mismo pero con el conocimiento como vehículo de nuestro ser. Lo curioso es que, mientras que 'La fuente de la vida necesita miles de líneas de diálogo, una imaginería visual de apoyo y refuerzo, una interpretación con aristas y dobles sentidos y un esfuerzo y conocimiento especial por parte del espectador para llegar a comprender la idea gestada. 'Fountain' consigue hacer llegar la idea sin ningún tipo de sobresfuerzo o artificio. O lo que es lo mismo: la narrativa de este pequeño videojuego en este caso concreto, es mucho más directa, concisa, natural y eficiente que la megalomanía de su hermana cinematográfica.



En Fountain, una anciana rejuvenece al acercarse a una misteriosa fuente, tras esto y a modo de Proteus, deberá explorar un escenario en busca de conocimientos. Cada vez que su reloj biológico llegue a su final, deberá regresar al mismo lugar para poder rejuvenecer durante una porción de existencia y seguir descubriendo nuevas opciones en lo que le rodea.
El cambio de música y tonalidades es lo que da belleza a esta propuesta filosófica. Conocer una nueva porción del mapa es lo único que nos lleva a seguir viviendo en The Fountain, en el momento en el que no sintamos curiosidad por descubrir algo nuevo, nuestras ganas de seguir jugando (viviendo) habrán llegado a su fin.

Sin duda, el mensaje en la obra de Cavanagh es mucho menos simbólico y mucho más claro, directo y experimental. Narrativa, obra y mensaje van unidos de la mano para hacer sentir la idea de una forma más real y vital, lo que deja claro que el videojuego es una arte igual de profundo en sus ideas y analogías que el resto de las artes mayores.