Análisis Hammerwatch | Espíritu Gaunlet | PC


Puntuación: 7.9

Al famosa, ya clásico y querido Gaunlet, le han pedido a la cigüeña un nuevo hermanito, un gemelo suyo pero mucho más guapo, moderno y como no, indie. Mientras la cigüeña llega, un primo bastardo quiere quitarle la fama.


Simplicidad, dificultad, y fraternidad, podrían ser el lema mosqueterense del famoso Gaunlet,
una máquina cenital, enorme y cuadrada, que era la encargada de reunir a los Portos, Atos, Aramis y por supuesto, Dartagnan, que era siempre uno mismo; de cada barrio, país y continente del planeta.

No es momento de definir Gaunlet ahora, ya que todos lo conocemos, pero si de darle ese honor de ser junto al futbolín el primer juego social de la historia, ya que era prácticamente la única recreativa a la que nadie se atrevía a iniciar partida, hasta que tres valientes ya fuesen amigos o desconocidos, se pusiesen delante de ella para elegir su color y o personaje preferido.

El clásico de Atari supo conjugar hack'n slash con unas gotitas del rol más clásico —¿quién no recuerda al mago, la valquiria, el guerrero o el elfo?— y nos lanzó a un sinfín de aventuras donde sólo había dos premisas: el jugador lucha contra el mundo y se lo va a pasar mucho mejor, perdón, "se lo a pasar" si lo hace acompañado.

Pero mientras el juego original termina su remake, podemos quitarnos el mono con Hammwewatch, un clon publicado hace un año, que ahora y gracias a una impresionante actualización, se coloca como uno de los indie más adictivos del momento.


El título desarrollado por Jochum Skoglund y Niklas Myrberg ha hecho de Steam su baza principal, ya que gracias a la integración con Workshop, la herramienta que permite subir mods de los títulos, la duración se multiplica de manera exponencial. A este concepto puramente pecero, lo que se la hecho es dotarle de unas gotas de consolización, es decir, darle dinamismo con un sistema de control pensado para jugar con mando, y añadirle un sistema de combos que agiliza y extasía al jugador, o más bien a los jugadores, ya que Hammerwatch sigue estando pensado para jugar en cooperación.
De este modo estamos ante uno de esos indies que hace pocas cosas, pero casi todas ellas las hace bien. Es uno de esos títulos que te mantienen enganchado a la pantalla pensando en limpiar una zona del mapa antes de terminar la partida hasta que te atrapan sin piedad y te obligan a tirar el día por la borda echando una partidita más. Es decir, te hace cambiar las pellas del colegio, por la pellas laborales.