Análisis de A Bird Story de Kan Gao | PC, Mac, Linux


Puntuación: 6

Quizás la esencia de la narración visual radique en aquellos primeros cortometrajes sin sonido que ejercieron de base a los cimientos y a las reglas de la narración actual. Quizás aquella esencia inicial no haga falta retomarla de nuevo.


Y eso parece hacer A Bird Story, un cortometraje lúdico que como ocurriese en To The Moon, intenta contarnos una historia únicamente a base de imágenes. 
Kan Gao, creador del juego citado, vuelve a liderar Freebird Games en este proyecto que parece dar pie a una ambiciosa narración sobre la vida y sus múltiples giros en apenas 60 minutos de experiencia ludens. Por desgracia ya avisamos, que la corta duración no es el mayor de los problemas de este juego.

A Bird Story quiere contar una historia sin palabras, igual que ya hicieran Brothers: A Tale of Two Sons y para ellos está vez recurre al inicio de la narración visual, a eso primeros montajes teatrales y a ese primer cine sin artificios y sin recursos. Las historia es una pequeña parábola sobre la relación entre un chico solitario y un pájaro que no puede volar, ambos marginados en sus respectivos mundos y apartados por designio natural de un tutor que les haga conocer las reglas del mundo que se les abre ante si.

Kan Gao decide dar ritmo mediante la utilización del escenario, como si de una obra de teatro se tratase, el entorno muta sobre los personajes, sirviendo así como contrapunto y como complemento de lo narrado. La soledad del decorado acompaña la meláncolia y la expresividad de los ojos de los personajes, encargados de transmitir emociones y cargar con el peso cómico y dramático de la historia.
Y como apuntábamos al principio, aquí llega el primer error y el gran error de la obra, la elección del diseño visual, el cual parte de lo amater y de la pixelación no creativa sino obligatoria, lo que hace que la propuesta se convierta en torpe por ausencia de belleza plástica, la cual lo es todo en una obra concebida con una planificación donde la ausencia del todo, nos centra únicamente en la belleza visual del conjunto.


La historia, a pesar de rayar a buen nivel, quizás tampoco logra el brusco impacto emocional que pretende y ni siquiera llega a profundizar en demasía en el aparente mensaje moral. Hay momentos en los que el talento de la mente tras To The Moon se deja ver y esas trazas de humor combinadas con el drama recordándonos a los mejores momentos de dramaturgos cómicos como Woody Allen o Kurosawa, afloran pata entrever la genialidad, de eso, de un genio.
Pero por desgracia como ya hemos dicho en varias ocasiones, un videojuego pide algo más y Gao no lo sabe dar, ofreciendo una obra más pensada para él, que para quien va realmente destinada: el jugador.