Análisis de Apotheon | La base para el Parthenon | PC, PS4


Puntuación: 7.8

AlienTrap Studios nos transporta a la Grecia clásica, bueno, más concretamente a una importante parte de su arte. Esa inscrita en las vasijas por medio de talento, tinte natural y un poco de calor.

De este modo sus creadores han decidido centrarse en un periodo clásico muy particular donde el esbozo y lo concreto era parte fundamental tanto de lo narrativo como de lo visual. Este minimalismo es una de las bases que hacen grande Apotheon ya que parecía difícil poder llenar un obra disponiendo únicamente de una paleta de colores tan reducida, pero no solo han querido llevar eso de forma genial a escena, sino que se han permitido el lujo de hacerlo también con las animaciones, con la narrativa e incluso con las mecánicas jugables, para de este modo demostrar que lo dórico, puede ser igual de complejo y agradable a la vista que lo corintio. O incluso más.


En el juego tomamos el control de Nikandreos, un guerrero de Dion, que ve cómo irremediablemente su poblado queda arrasado por un ejército en un nivel que nos sirve de tutorial para conocer el funcionamiento del juego. La enseñanza es breve y concisa, y prácticamente a los diez minutos de juego ya tendremos claro todo lo que tendremos que hacer durante las siguientes ocho o diez horas, tiempo estimado para completar Apotheon en su primera pasada.
De este modo la obra recurre una vez más al scroll lateral bajo influencia Metroid (o metroidvania como se ha estandarizado) donde la exploración, el combate y la orientación serán claves para superar la aventura sin demasiados problemas.
Respecto a la exploración el juego no quiere meternos en demasiado problemas, por lo que recurrirá a flechas indicativas que nos guíen hacia los lugares más lineales dejando los lineales bastante a la vista, aunque eso sí, con unos escenarios superpuestos visualmente que nos complicará un poco más la perspectiva y los elementos, dejándonos ante un sistema de orientación un poco más complicado de la habitual.


Pero el punto fuerte de Apotheon recae en el combate y la utilización de las armas, lo cual nos hará ver que el looteo es necesario a medida que se avanza en la trama y que es imperativo el componente de crafteo, para mejorar las armas y acceder a consumibles y potenciadores. Algo obligatorio en las zonas finales.
Los combates contra los enemigos no son tampoco de gran complejidad, haciendo uso únicamente de un botón para golpear y otro para defendernos si portamos el escudo. También tenemos la posibilidad de ejecutar ataques a distancia si tenemos flechas o jabalinas. En cambio, mención especial merecen los diseños de los diversos jefes finales, los cuales a modo deidad nos hará darnos cuenta de la insignificancia de ser un simple mortal.
De este modo estamos ante un juego visualmente arriesgado que hace uso de la simpleza para sumirnos en una complejidad que nos atrapa, que como anécdota local hace uso de la no traducción, para complicarnos un poco en el avance y que hace uso de looteo y el crafteo para dar dimensión a algo que podría haber sido demasiado plano.

Por eso Apotheon y más concretamente AlienTrap Studios han conseguido eso, un buen juego dórico que únicamente adolece de ser creado por un estudio primerizo que aún está muy lejos de conseguir su Parthenon.