Análisis 'Shelter 2' de Might and Delight | PC


Shelter 2 demuestra que el camino pocas veces es evidente cuando se quiere expandir las bases de un título tan singular como fue Shelter, autodefinido como un videojuego meditativo en el papel de un tejón. El cambio más evidente para Might and Delight es mostrar la otra cara de la naturaleza, pasar de presa a cazador.

Y aunque Shelter 2 expande la belleza plástica de su antecesor y ofrece otra perspectiva con nuevas mecánicas, no consigue encontrar un terreno fértil sobre el que cultivar nuevas ideas que ayuden a justificar esta segunda parte y a comprender sus temas desde nuevos ángulos. Más allá de lo plástico y de alguna nueva mecánica, es una repetición de la misma filosofía que su predecesor, pero tomando una ruta todavía más meditativa, algo que como así ha sido, corría riesgo de abandonar la senda lúdica en post de la superficialidad elitista. Sus parajes merecen la pena explorarse si se tiene paciencia, pero como secuela resulta un estancamiento total y un paso demasiado exhibicionista.

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