Indie Games


Si somos suaves podemos decir que histrionismo es lo que mejor define la personalidad tanto de los protagonissta de Crash Bandicoot como el propio juego. Si el mundo de Mario, el propio Mario y Peach eran y habitaban en un lugar tranquilo hasta que Bowser lo ponía panzarriba, en los terrenos del Marsupial no hacía falta que las chifladuras del Doctor Neo Cortex, alteranse un mundo habitados por seres con una alta dosis de nerviosismo en su venas. Así donde Mario era tila, Crash era café.

Y por suerte los creadores del nuevo Crash han entendido que este juego debía ir por esos derroteros o incluso potenciarlo al extremo y lo han conseguido. 

El nuevo mundo de Crash es una odisea de dimes y diretes, de viajes temporales, de entornos de colores y de situaciones que nos hacen estar en una sensación de nerviosismo e histrionismo constante. 

La variedad de mundos es uno de los principales puntos a favor que tiene Crash Bandicoot 4: It’s About Time. Generalmente los mundos poseen un estilo muy personal, totalmente distinto a lo anteriormente visitado, con momentos muy originales, divertidos y que nos meterán de lleno desde un presente en una ciénaga hasta un barco pirata donde evitar las prohibitivas escabechinas de los bandoleros en el año 1717. Con todo eso, el título denota un cariño y una dedicación enorme en cada detalle, en cada nivel, siempre con la sorpresa debajo de la chistera y dejando tras de sí un respeto y una pasión enorme por lo creado por parte de Naughty Dog.

Pero no solo es frenético en mundos sino que lo es en todos sus apartados. Su plataformeo es mucho más rápido, rítmico y frenético que lo que es lo es Mario, y las situaciones a las que se enfrenta el juego también son más festivas, juerguistas y cómicas, además, las fases poseen varias formas de completarse tanto en trazado como en aspecto visual, es decir, un mundo que ya has jugado, te puede enfrentar a él de forma totalmente distinta en su segunda vuelta y cuando decimos distinta es distinta y no quiero spoilear más.

Es un título que a pesar de ejecutar nuevos elementos y de que pudiese parecer todo muy novedoso, guarda con mimo el placer de la nostalgia y lo teje con unos parámetros que hacen que la esencia no se pierda. Crash sigue siendo igual de característico que siempre, con sus caras, sus gestos y su simpatía a pesar de no decir ni una palabra. Coco sigue siendo el mismo personaje inteligente que siempre y Cortex sigue siendo el villano gruñón, cascarrabias y malévolo que todo héroe necesita.

No vamos a engañarnos pensando que sin Naughty Dog el juego podía perecer en este aspecto, cada fan de la saga tendría sus miedos y sospechas, pero lo único que es cierto una vez completado el título, es que Toys for Bob han hecho no solo una de las mejores entregas de Crash Bandicoot, sino un título muy serio para candidato de juego del año.

Tal vez la dificultad sea ligeramente inferior a otros títulos, algo que personalmente agradezco, pero más allá de eso el título es una mezcla entre puro fan service y descubrimiento de la saga; ofrece elementos como el mítico pasa y juega, regala momentos para el recuerdo y, como al principio de la historia de esta entrega, despierta a Crash Bandicoot de una larga siesta de la cual parecía no levantarse.

NOTA|9



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